Si al despertar te duele todo ¡cuidado hay que ir al médico!

Si al despertar sientes las manos muy inflamadas o te cuesta dar la vuelta para levantarte de la cama, es probable que estés iniciando una enfermedad osteoarticular.

Todo aquello que produce dolor e inflamación osteoarticular, usualmente está relacionado con las enfermedades reumáticas. En general, el dolor puede aumentar dependiendo de factores tales como el clima, la actividad física o deportiva de gran intensidad, el sobrepeso, la vida sedentaria y el estrés (este último debido a que produce rigidez muscular).

Las enfermedades osteoarticulares usualmente tienen su origen en enfermedades como la artritis, la artrosis o la osteoporosis entre otras; pero también se pueden dar por traumas o por problemas funcionales.

¿Cómo funciona nuestro cuerpo?
El esqueleto es lo que suministra el apoyo y estructura al cuerpo; las articulaciones son las zonas en donde se unen los huesos, y son las que proporcionan la flexibilidad al esqueleto para que tenga movimiento. En una articulación, los huesos están amortiguados por: cartílagos, la membrana sinovial alrededor de la articulación y el líquido.

Por otra parte, los músculos proporcionan la fuerza y la resistencia para mover el cuerpo y con el paso del tiempo las articulaciones se vuelven más rígidas y menos flexibles. Al presentarse cambios en los músculos y en las articulaciones, la coordinación del cuerpo varía; es por esto, que a nuestros abuelitos les cuesta pararse en un solo pie o simplemente mantener el equilibrio. Por tanto, los cambios en los músculos, las articulaciones y los huesos afectan la postura y la marcha, lo que trae consigo debilidad y lentitud en los movimientos.

¿Cómo puedo saber si tengo una enfermedad osteoarticular?
Una de cada 10 personas tiene problemas de este tipo; en el 80% de los casos los pacientes tienen más de 50 años y especialmente se presenta en mujeres que han llegado a la menopausia, momento de la vida en el cual se desata la multiplicidad de síntomas propios de la condición hormonal que sufre la mujer; pero también, se presentan numerosos casos entre jóvenes, por cuenta de las malas posturas.

El síntoma principal es dolor e inflamación articular. En caso de que este sea persistente, dure varios días y se presente en las mañanas, es necesario que acudas al médico. Las articulaciones que mayormente se afectan son las de las manos, las de los pies, así como muñecas, codos, hombros, caderas, rodillas y tobillos.

Otros síntomas que pueden presentarse son “engarrotamientos”, en las mañanas, especialmente de las articulaciones; cuando esto se presenta acompañado de dolor o inflamación articular, podría ser el inicio de una artritis. Ese diagnóstico solo lo puede dar tu médico.

Puedes tomar medidas a tiempo para prevenir la enfermedad
No en todos los casos, donde se ha detectado la enfermedad por medio de una radiografía, las personas presentan síntomas físicos. Por esta razón, estar atentos a los alimentos que se consumen, llevar una vida sana y ejercitarse, puede contribuir a disminuir la probabilidad de padecer esta enfermedad. Se sabe que alrededor del 60% de las diferentes formas de osteoartritis no presentan síntomas, por lo que prevenir se convierte en un factor importante.

En la prevención es importante incorporar buenos hábitos saludables como una dieta balanceada, eliminar el sedentarismo, evitar el sobrepeso y disminuir las actividades repetitivas que puedan lesionar las articulaciones al igual que, evitar esfuerzos físicos como cargar grandes pesos, lo cual sin duda contribuirá a evitar la enfermedad en cualquiera de sus opciones.

Si ya te han diagnosticado con la enfermedad, es recomendable evitar los movimientos que te produzcan dolor en la articulación afectada; de igual manera, las articulaciones que ya estén comprometidas por la enfermedad es bueno ejercitarlas de manera frecuente, haciendo movimientos suaves, en periodos cortos de tiempo y sin movimientos excesivos.

Hacer uso del frío y el calor, localizado en la zona de dolor e inflamación, puede ayudar a mejorar tus movimientos y suavizar el dolor.

¿Existe un tratamiento para mejorar esta condición?
La única alternativa para aliviar el dolor es tratar la inflamación; ya que al calmar la contracción muscular, se reduce el dolor y se puede recuperar gradualmente la movilidad de la articulación.

El tratamiento farmacológico de las molestias osteoarticulares usualmente está dado por antiinflamatorios, calmantes para el dolor y corticosteroides (paracetamol, naproxeno, cortisona, etc.), estos medicamentos reducen la inflamación y el dolor. Sin embargo, es importante estar controlado por el médico tratante, debido a que tienen contraindicaciones y efectos secundarios, especialmente del orden gastrointestinal, por lo que debes estar revisando permanentemente los síntomas como ardor en la boca del estómago, sensación de náuseas, mareo, taquicardia, o cualquier otro que no sea habitual en tu organismo, para evitar consecuencias que incidan en tu bienestar y calidad de vida.

Existen otras alternativas de tratamiento
La medicina biorreguladora hace uso de extractos de plantas tradicionales, que tienen opciones conocidas por sus propiedades antiinflamatorias y calmantes del dolor, con excelente tolerancia y eficacia, lo que las convierte en una adecuada respuesta para combatir los problemas osteoarticulares.

Así es, que si estás padeciendo de los primeros síntomas de dolor e inflamación, lo mejor es que consultes cuanto antes a un profesional de la salud, para que conjuntamente puedan revisar tus hábitos de vida, y procedas a hacer los ajustes pertinentes; de igual manera, tu médico te dará la medicina que necesitas para mejorar la condición del dolor e inflamación.

 

Fuentes:
– Cambios en huesos, músculos y articulaciones por el envejecimiento.
– Tenga cuidado con el dolor en las articulaciones.
– Problemas articulares.
– Sintomas y diagnostico de la artrosis.
– Síntomas y prevención de la artrosis.

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